Selva Paranaense

Ver crecer la selva desde sus raíces.

Parsimonia aluvional dando a luz allí donde muere en su frente marítimo.


Agua dulce que transporta el Uruguay.

Sudestada turquesa, cielo que navega sobre un horizonte sin bordes.

Juncos del Plata subiendo por tu lecho.

Frondosas islas que desaparecen en la inmensidad de la noche 

mientras una bandada de estrellas deserta de tu cielo hacia el este

irrumpiendo el silencio infinito.



Selva en galería. Selva marginal. Selva paranaense.

Gimen tus ramas milenarias en brazos que son cuerpo de un gigante desmembrado.

El pescador más solitario se mece en tu regazo y entregado

 se hecha a soñar en tu marejada.

 

Me clavo en tu verde, me pierdo en el amarillo.

Rojo sangrando de algún barco abatido por el arenal.

Barrancas furiosas se lanzan a tu paso.

Palmeras caprichosas se amotinan y se vuelven hito y mito río arriba.

Barriada de camalotes que enturbia tu cauce.

Puntas de lanza brotando de tu lecho contra el malvenido.

Un escopetazo al amanecer queda palpitando en el berrinche del bigua

y el paisaje que se enciende en la bruma

se escurre al atardecer con el salto de un dorado por estribor.

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Río Uruguay, entre el Palmar (Entre Rios, Argentina) y su desembocadura en el Río de la Plata (Febrero 2020)

Trabajo realizado por Julian Borell y Matías Barutta