Núcleo Forestal

 

Voltear, desgajar y trozar, cargar al hombro cada metro cúbico.  La forestación artesanal, ejecutada por hombres diminutos en la soledad del monte se contrapone con la creciente mecanización de la industria forestal. El destino supremo permanece invariable: madera blanda para pasta celulosa y manufacturas de poco valor agregado. 

Diez años aproximadamente lleva el proceso de corte del álamo y del sauce. Desde su cultivo por estacas hasta su plenitud de crecimiento, esperando el mejor precio para vender y cargar los troncos frescos en una chata rumbo al puerto de Tigre o de Zarate. Especies que se adaptan exitosamente al celoso régimen de crecidas, más allá de la desmedida intervención humana en el control del agua a través de diques y alteos.

Miles de hectáreas para una industria en decrecimiento. ¿Cuál es su futuro? ¿cuál su presente?

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