Mares y ríos avanzan sobre las islas. Las destruyen poco a poco para darles otra forma, pariendo lentamente nuevas islas. Nosotros también las moldeamos a nuestra semejanza con las llamas del recuerdo, en cada pisada que vamos dejando.

Otras aguas somos todos, mares y ríos y gentes, tramando y deshaciendo geografías resilientes, en guerra contra la fatalidad del olvido.